Hacer del día a día algo irresistible…
El reto
Campi no necesitaba verse más grande.
Necesitaba sentirse más presente.
El objetivo era claro:
Volver a instalar la marca en la cotidianidad real de las personas.
No como ingrediente secundario, sino como detonador del momento.
No se trataba de vender margarina.
Se trataba de darle apetitosidad al día a día.